Novena a la Mare de Déu
de la Soledat Gloriosa
DIA 30 DE AGOSTO.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Virgen Santísima de la Soledad Gloriosa, Patrona y Madre querida de la ciudad de Castalla, nosotros, tus hijos, nos postramos ante Ti en estos nueve días para contemplar tus momentos de soledad y pedir tu protección. Queremos prepararnos espiritualmente para vivir con gozo las próximas Fiestas de Moros y Cristianos que celebraremos en tu honor.
Tú que permaneciste firme al pie de la Cruz, compartiendo el sacrificio de tu Hijo Jesús, enséñanos a acompañarte en tu soledad y a confiar siempre en Dios en los momentos de prueba.
Mira con ojos de Madre a tu pueblo de Castalla. Cúbrenos siempre con tu manto y líbranos de todo mal.
Virgen de la Soledad, tú que eres consuelo de los tristes y esperanza de los que sufren, alcánzanos de tu Hijo las gracias que necesitamos y que venimos a presentarte en esta Novena. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
DÍA NOVENO:
CONTEMPLAMOS LA SOLEDAD DE LA VIRGEN MARÍA
TRANSFORMADA EN GOZO DE LA RESURRECCIÓN.
LA SOLEDAD GLORIOSA.
Al amanecer del Domingo, el primer Domingo de Pascua de la historia, el sepulcro está vacío. La piedra removida. Los ángeles dicen: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?" El mundo se llena de alegría, la alegría pascual. Y Jesús resucitado se aparece primero a Ella, a su Madre. Se acaba la soledad, se acaba la espera, se acaba el dolor.
Empieza el gozo más grande: ¡Ha resucitado! La soledad de María no fue inútil, fue una soledad fecunda. Porque quien espera con fe, quien se queda al pie de la Cruz, recibe la Resurrección.
Hoy la Virgen de la Soledad ya no llora. Hoy viste de gloria. Y desde el Cielo nos asegura a todos los hijos de Castalla que no tengamos miedo a la soledad porque Dios llena nuestras soledades como lo hizo con Ella.
La Virgen María nos enseña, al terminar esta Novena, que después de cada Viernes Santo, llega un Domingo de Resurrección. Hemos caminado 9 días con María: desde la Anunciación hasta la Resurrección.
Su soledad nos ha enseñado a decir "Sí", a servir, a acompañar, a esperar... y a creer como discípulos de Cristo.
Oración:
Madre de la Soledad y de la Alegría, tú que viste a tu Hijo resucitado, llénanos de esperanza pascual. Que ninguna soledad, ninguna cruz, ningún tropiezo nos robe la fe. Haz de nosotros testigos de que Cristo vive. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
INVOCACIONES:
1.-Virgen de la Soledad Gloriosa, Madre fiel al pie de la Cruz, enséñanos a vivir con una fe firme, capaz de confiar siempre en Dios, aun en medio de la oscuridad. Intercede por nosotros para que aumente nuestra FE débil. Dios te Salve, María...
2.- Virgen de la Soledad Gloriosa, que esperaste con confianza la Resurrección de tu Hijo, enséñanos a esperar cuando el camino se haga difícil. Intercede por nosotros para que se fortalezca nuestra ESPERANZA vacilante. Dios te Salve, María...
3.- Virgen de la Soledad Gloriosa, Madre compasiva y llena de amor, enséñanos a ser generosos para servir y acompañar a nuestros hermanos. Intercede por nosotros para que mantengamos siempre encendida la llama de una CARIDAD autentica. Dios te Salve, María...
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS.
Virgen de la Soledad Gloriosa, Madre y Patrona nuestra, postrados ante tu sagrada imagen venimos con el corazón en la mano en estos nueve días, para ofrecerte nuestras vidas, con sus penas y alegrías. Te presentamos con humildad nuestras súplicas, acógelas, Madre, y preséntalas a tu Hijo Jesús.
Tú, que en el Calvario supiste guardar silencio y esperar con fe inquebrantable, enséñanos a confiar siempre en Dios, aun cuando todo parece oscuro. Sé lampara en nuestras noches, consuelo en las tristezas y fortaleza en las pruebas.
Te pedimos especialmente por Castalla, tu pueblo. Bendice cada hogar y cada familia. Consuela a los enfermos y afligidos, fortalece a los débiles y guía a los que se han alejado de la Fe. A nuestros difuntos llévalos ante tu Hijo para que les conceda el descanso eterno y la luz que no se apaga.
Virgen de la Soledad, no nos dejes solos. Quédate con nosotros hoy y siempre, y cuando llegue la hora de nuestro ultimo suspiro, acógenos bajo tu manto y condúcenos a los brazos de tu Hijo Jesucristo nuestro Dios y Señor. Amén.
Salve:
Déu vos salve, oh Maria Immaculada,
Mare de la Soledat;
gireu vostres ulls, Regina, apiadada
sobre la vostra ciutat.
Vos sou tota nostra vida i esperança
de nostres cors, dols remei;
a Vos prega i suspira, ben confiada,
tota Castalla fidel.
Per nos a vostre Fill pregueu, ben amorosa,
Mare de la Soledat,
i vinga la gràcia de Déu ben abundosa
sobre la vostra ciutat.


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