Novena a la Mare de Déu
de la Soledat Gloriosa
(Patrona de Castalla)
DIA 25 DE AGOSTO.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Virgen Santísima de la Soledad Gloriosa, Patrona y Madre querida de la ciudad de Castalla, nosotros, tus hijos, nos postramos ante Ti en estos nueve días para contemplar tus momentos de soledad y pedir tu protección. Queremos prepararnos espiritualmente para vivir con gozo las próximas Fiestas de Moros y Cristianos que celebraremos en tu honor.
Tú que permaneciste firme al pie de la Cruz, compartiendo el sacrificio de tu Hijo Jesús, enséñanos a acompañarte en tu soledad y a confiar siempre en Dios en los momentos de prueba.
Mira con ojos de Madre a tu pueblo de Castalla. Cúbrenos siempre con tu manto y líbranos de todo mal. Virgen de la Soledad, tú que eres consuelo de los tristes y esperanza de los que sufren, alcánzanos de tu Hijo las gracias que necesitamos y que venimos a presentarte en esta Novena. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
DÍA CUARTO:
CONTEMPLAMOS LA SOLEDAD DE LA VIRGEN MARÍA
EN LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO JESÚS EN EL TEMPLO.
Cuarenta días después del Nacimiento, María y José llevan al Niño para presentarlo al Señor en el Templo de Jerusalén, como mandaba la Ley.
Todo es luz y alegría... hasta que aparece el anciano Simeón. Toma al Niño en brazos, lo bendice, y mirando a María le dice unas palabras que son como una espada: "Este Niño está puesto para caída y levantamiento de muchos... Y a ti una espada te atravesará el alma".
En ese momento María comprende. Su soledad apenas empieza. Comprende que su Hijo será signo de contradicción. Que muchos lo rechazarán. Y que Ella, como Madre, tendrá que acompañarlo sola en ese camino de dolor.
¡Qué soledad la de una madre que escucha la profecía del sufrimiento de su hijo! Pero María no huye; acepta, ofrece, se queda.
Hoy la Virgen María nos enseña a ofrecer a Dios nuestras vidas, nuestras familias, nuestro dolor. A no tener miedo a la "espada" cuando nos viene por hacer el bien.
Oración:
Madre de la Soledad, tú que ofreciste a Jesús en el Templo sabiendo el dolor que te esperaba, danos la fuerza para aceptar la voluntad de Dios en nuestra vida. Cuando llegue la prueba, que no huyamos, sino que como Tú, nos quedemos de pie junto a la Cruz. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
INVOCACIONES:
1.-Virgen de la Soledad Gloriosa, Madre fiel al pie de la Cruz, enséñanos a vivir con una fe firme, capaz de confiar siempre en Dios, aun en medio de la oscuridad. Intercede por nosotros para que aumente nuestra FE débil. Dios te Salve, María...
2.- Virgen de la Soledad Gloriosa, que esperaste con confianza la Resurrección de tu Hijo, enséñanos a esperar cuando el camino se haga difícil. Intercede por nosotros para que se fortalezca nuestra ESPERANZA vacilante. Dios te Salve, María...
3.- Virgen de la Soledad Gloriosa, Madre compasiva y llena de amor, enséñanos a ser generosos para servir y acompañar a nuestros hermanos. Intercede por nosotros para que mantengamos siempre encendida la llama de una CARIDAD autentica. Dios te Salve, María...
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS.
Virgen de la Soledad Gloriosa, Madre y Patrona nuestra, postrados ante tu sagrada imagen venimos con el corazón en la mano en estos nueve días, para ofrecerte nuestras vidas, con sus penas y alegrías. Te presentamos con humildad nuestras súplicas, acógelas, Madre, y preséntalas a tu Hijo Jesús.
Tú, que en el Calvario supiste guardar silencio y esperar con fe inquebrantable, enséñanos a confiar siempre en Dios, aun cuando todo parece oscuro. Sé lampara en nuestras noches, consuelo en las tristezas y fortaleza en las pruebas.
Te pedimos especialmente por Castalla, tu pueblo. Bendice cada hogar y cada familia. Consuela a los enfermos y afligidos, fortalece a los débiles y guía a los que se han alejado de la Fe. A nuestros difuntos llévalos ante tu Hijo para que les conceda el descanso eterno y la luz que no se apaga.
Virgen de la Soledad, no nos dejes solos. Quédate con nosotros hoy y siempre, y cuando llegue la hora de nuestro ultimo suspiro, acógenos bajo tu manto y condúcenos a los brazos de tu Hijo Jesucristo nuestro Dios y Señor. Amén.
Salve:
Déu vos salve, oh Maria Immaculada,
Mare de la Soledat;
gireu vostres ulls, Regina, apiadada
sobre la vostra ciutat.
Vos sou tota nostra vida i esperança
de nostres cors, dols remei;
a Vos prega i suspira, ben confiada,
tota Castalla fidel.
Per nos a vostre Fill pregueu, ben amorosa,
Mare de la Soledat,
i vinga la gràcia de Déu ben abundosa
sobre la vostra ciutat.


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