Novena a la Mare de Déu
de la Soledat Gloriosa
DIA 27 DE AGOSTO.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Virgen Santísima de la Soledad Gloriosa, Patrona y Madre querida de la ciudad de Castalla, nosotros, tus hijos, nos postramos ante Ti en estos nueve días para contemplar tus momentos de soledad y pedir tu protección. Queremos prepararnos espiritualmente para vivir con gozo las próximas Fiestas de Moros y Cristianos que celebraremos en tu honor.
Tú que permaneciste firme al pie de la Cruz, compartiendo el sacrificio de tu Hijo Jesús, enséñanos a acompañarte en tu soledad y a confiar siempre en Dios en los momentos de prueba. Mira con ojos de Madre a tu pueblo de Castalla. Cúbrenos siempre con tu manto y líbranos de todo mal.
Virgen de la Soledad, tú que eres consuelo de los tristes y esperanza de los que sufren, alcánzanos de tu Hijo las gracias que necesitamos y que venimos a presentarte en esta Novena. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
DÍA SEXTO:
CONTEMPLAMOS LA SOLEDAD DE LA VIRGEN MARÍA
EN EL CAMINO DEL CALVARIO.
Nos situamos en Jerusalén, Jesús es condenado a muerte. Jesús sale con la Cruz a cuestas, camino del Gólgota. Y entre la multitud, María, que ha visto azotar a su Hijo. Sola, quizá acompañada de algunas mujeres, pero con el corazón desgarrado de dolor.
Se encuentran las miradas. La mirada de un Hijo que sufre y la de una Madre que no puede hacer nada. ¡Qué soledad más amarga! Caminar detrás de tu Hijo hacia la muerte. Verlo caer, levantarse, y no poder ayudarle. Oír los insultos, las burlas, y tener que callar por amor.
El Calvario empieza ahí. No en la Cruz. Empieza en este camino donde una Madre acompaña sola el sufrimiento de su Hijo.
Hoy la Virgen María nos enseña que el amor verdadero se demuestra acompañando en el dolor. Acompañando al enfermo, al que sufre, al que carga su cruz. Aunque no podamos quitarle el dolor, que sepamos estar ahí.
Oración:
Madre de la Soledad, tú que seguiste a Jesús hasta el Calvario sin abandonarlo, danos un corazón compasivo que sepa caminar con los que sufren. Líbranos de la indiferencia. Que no pasemos de largo ante el dolor del hermano. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
INVOCACIONES:
1.-Virgen de la Soledad Gloriosa, Madre fiel al pie de la Cruz, enséñanos a vivir con una fe firme, capaz de confiar siempre en Dios, aun en medio de la oscuridad. Intercede por nosotros para que aumente nuestra FE débil. Dios te Salve, María...
2.- Virgen de la Soledad Gloriosa, que esperaste con confianza la Resurrección de tu Hijo, enséñanos a esperar cuando el camino se haga difícil. Intercede por nosotros para que se fortalezca nuestra ESPERANZA vacilante. Dios te Salve, María...
3.- Virgen de la Soledad Gloriosa, Madre compasiva y llena de amor, enséñanos a ser generosos para servir y acompañar a nuestros hermanos. Intercede por nosotros para que mantengamos siempre encendida la llama de una CARIDAD autentica. Dios te Salve, María...
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS.
Virgen de la Soledad Gloriosa, Madre y Patrona nuestra, postrados ante tu sagrada imagen venimos con el corazón en la mano en estos nueve días, para ofrecerte nuestras vidas, con sus penas y alegrías. Te presentamos con humildad nuestras súplicas, acógelas, Madre, y preséntalas a tu Hijo Jesús.
Tú, que en el Calvario supiste guardar silencio y esperar con fe inquebrantable, enséñanos a confiar siempre en Dios, aun cuando todo parece oscuro. Sé lampara e nuestras noches, consuelo en las tristezas y fortaleza en las pruebas.
Te pedimos especialmente por Castalla, tu pueblo. Bendice cada hogar y cada familia. Consuela a los enfermos y afligidos, fortalece a los débiles y guía a los que se han alejado de la Fe. A nuestros difuntos llévalos ante tu Hijo para que les conceda el descanso eterno y la luz que no se apaga.
Virgen de la Soledad, no nos dejes solos. Quédate con nosotros hoy y siempre, y cuando llegue la hora de nuestro ultimo suspiro, acógenos bajo tu manto y condúcenos a los brazos de tu Hijo Jesucristo nuestro Dios y Señor. Amén.
Salve:
Déu vos salve, oh Maria Immaculada,
Mare de la Soledat;
gireu vostres ulls, Regina, apiadada
sobre la vostra ciutat.
Vos sou tota nostra vida i esperança
de nostres cors, dols remei;
a Vos prega i suspira, ben confiada,
tota Castalla fidel.
Per nos a vostre Fill pregueu, ben amorosa,
Mare de la Soledat,
i vinga la gràcia de Déu ben abundosa
sobre la vostra ciutat.


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